Accidente del metro de Valencia: no había punto negro

Accidente del metro de Valencia: no había punto negro

Accidente del metro de Valencia: no había punto negro

Durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación que les Corts ha abierto para esclarecer los hechos del accidente del Metro de Valencia de julio de 2006, la exgerente de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, Marisa Gracia, ha asegurado hoy que nunca hubo ninguna observación de que la curva donde se produjo el accidente de MetroValencia, en el que murieron 43 personas, pudiera ser un punto negro.

En su comparecencia ante la Comisión la responsable de FGV ha señalado que, hasta el momento del accidente, nunca hubieron señales de que la curva fuera un punto negro o peligroso, ya que nunca hubieron incidencias en ese lugar por el que habían circulado más de 1,5 millones de trenes. La responsable ha reiterado, como ya se hiciera durante su comparecencia en la Comisión de 2006, que la causa del accidente del Metro de Valencia no fue otra que la velocidad excesiva del tren, que circulaba a 80 kilómetros hora, algo que nadie pudo explicar.

Marisa Gracia no se considera responsable política, ya que en el momento del siniestro ella era gerente de una empresa; expresa que era responsable de confianza desde el que dirigía una empresa, no era responsable de hacer ningún tipo de política de transporte. «Hice lo mejor que me parecía para mi empresa, siempre contando con el apoyo del consejo de administración, que era el órgano que aprobaba todas las inversiones y propuestas que se llevaban desde la gerencia».

La responsable asegura que dimitir tras el accidente habría sido una irresponsabilidad, en los peores momentos de FGV, además el conseller le dijo: «no te vas a ir, esto lo vamos a llevar entre los dos». Lamenta que las víctimas y sus familiares se hayan podido sentir ofendidas por alguna de sus acciones, y se defendió asegurando que, «en todo momento intentó hacer todo lo posible para resolver de la mejor manera posible el caso». Sin embargo ha reconocido que nunca se reunió con las asociaciones de víctimas, aunque sí lo hizo con algunas personas y lamenta que se hayan publicado tantas medias verdades y mentiras sobre el caso.

Después del accidente, en la curva se colocó una señal que limitaba la velocidad a 50 kilómetros hora y que más tarde, a petición de los sindicatos esta se rebajó a 40 kilómetros hora.

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