Baremo del automóvil

Baremo del automóvil

Baremo del automóvil

El baremo establece la oportunidad de un sistema de indemnizaciones doble a escoger entre: una indemnización global que se establecerá en función de distintos factores (la edad de la persona lesionada, o la renta vitalicia) o la compatibilidad entre la indemnización “a tanto alzado” y la renta vitalicia, salvo que la indemnización concedida “a tanto alzado” fuera la máxima posible.

Debe tenerse en cuenta que el límite cuantitativo no viene representado por la suma máxima que correspondiera a la víctima en concepto de invalidez permanente, sino que ha de tomarse en cuenta el límite establecido en el baremo para los demás conceptos que la sentencia acuerda también resarcir mediante la pensión, esto es, los perjuicios económicos por pérdida de ingresos, los perjuicios morales a familiares y los gastos médicos y de asistencia futuros, estos últimos, con posibilidad de resarcimiento sin sujeción a límites de acuerdo con el régimen aplicable.

La aplicación de este baremo con valor orientador tiene dos limitaciones; una, que el Tribunal no puede alterar los términos en que el debate fue planteado, y resolverá en atención a las circunstancias concurrentes, determinando la indemnización que corresponda con arreglo a dicho sistema; y otra que aun siendo posible revisar en casación la aplicación de la regla conforme a la cual debe establecerse, en los casos en que se haya inaplicado, se haya aplicado indebidamente o se haya aplicado de forma incorrecta, en ningún caso, podrá ser objeto de examen en casación la ponderación y subsiguiente determinación del porcentaje de la cuantía indemnizatoria fijada por la norma para cada concepto que el tribunal de instancia haya efectuado en atención al concreto perjuicio que consideró acreditado.

En relación con el concept de gran invalidez, en cuyo resarcimiento se discrepa, no por la modalidad elegida -renta vitalicia- sino por el hecho de que se haya rebasado el límite cuantitativo previsto en el baremo aplicable, debe recordarse que dentro del sistema, la Tabla IV contempla los distintos factores correctores de la indemnización básica por lesiones permanentes o secuelas, todos ellos compatibles “sin ninguna distinción” y cuya aplicación solo depende de que concurra en el correspondiente supuesto de hecho. Dentro de estos factores, el de lesiones permanentes que requieren la ayuda de otras personas para las actividades más esenciales, permite una indemnización complementaria de la básica por secuelas, que compensa la necesidad de recibir ayuda, y también, otras derivadas de la necesaria adecuación de la vivienda y por perjuicios morales a familiares próximos en atención a la sustancial alteración de la vida y convivencia derivada de los cuidados y atención continuada del afectado.

Las indemnizaciones por este factor corrector tienen carácter finalista de modo que, en términos generales, la falta de empleo de una indemnización por daños en la reparación de éstos no altera su fundamento causal y, en consecuencia, no puede dar lugar por sí misma a enriquecimiento injusto si no se prevé expresamente en la ley o concurren circunstancias excepcionales. Según esta última sentencia, también es de tener en cuenta que en la Tabla IV del Baremo, el anexo emplea la palabra coste para referirse a los estados de coma vigil o vegetativo; expresiones que se refieren no sólo al aspecto económico de mantenimiento del lesionado, sino también al de dedicación y atención continuada en el caso que lo desempeñen personas ligadas con el incapacitado, que no perciban remuneración.

La falta de vertebración de los tipos de daño de que adolece el actual sistema de valoración ha llevado a la jurisprudencia a afirmar respecto del factor de corrección por incapacidad parcial, total o absoluta, que fundamentalmente cubre daños morales, pudiendo, en una proporción razonable, estar también destinado a cubrir perjuicios patrimoniales por disminución de ingresos de la víctima, sin que esta última constituya su finalidad única, ni siquiera principal.

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