Dos años de cárcel por grave negligencia médica

Dos años de cárcel por grave negligencia médica

Dos años de cárcel por grave negligencia médica

El Juzgado de lo Penal 1 de Orihuela condena a una enfermera culpable de la muerte de una paciente a una pena de dos años de cárcel por un delito de homicidio por imprudencia grave, según recoge el dictamen del juez. Lo que pudo ser una dolencia sin mayores complicaciones se tornó en algo fatal a causa de la negligencia y la omisión de la necesaria atención y asistencia que debía de prestar la procesada, quien no podrá ejercer su profesión durante tres años y medio.

Además, la juez condena a la procesada, y a la Agencia Valenciana de la Salud como responsable civil subsidiaria, al pago de 132.000 euros, 22.000 euros a cada unos de los seis hijos de la fallecida. La fallecida ingresó el 28 de mayo de 2009 en el Servicio de Urgencias aquejada de una pancreatitis aguda leve, según el diagnóstico de la facultativa que la atendió. La evolución de la paciente mejoró con los analgésicos suministrados, por lo que la médico ordenó su ingreso en planta y le recetó un tratamiento de fluido constante de suero. Las complicaciones llegaron sobre las dos de la madrugada. La paciente tuvo que levantarse para ir al baño, acompañada de una de sus hijas, y se le salió la vía por la que se le administraba el suero. Lo que podría resultar una nimiedad resultó ser un grave problema.

La acompañante de la víctima se dirigió a la enfermera que ocupaba el puesto para que le se le volviese a introducir la aguja con el catéter. La enfermera de turno no lo hizo, prefiriendo hacerlo a la mañana siguiente, como se considera probado en la sentencia. Así se lo hizo saber a la allegada de la paciente, quien, «sin conocimientos médicos», estuvo «conforme con la explicación ofrecida por la enfermera de ahorrarse nuevos pinchazos».

Los hechos en ese momento, pues la médico de planta que examinó a la víctima a las 8.30 horas del día siguiente tuvo que solicitar la realización de un TAC abdominal que confirmó lo que parecía más que evidente: la mujer había empeorado «por falta de suministro de la fluidoterapia prescrita», por lo que la pancreatitis aguda leve se convirtió en grave y el 1 de junio se produjo la muerte en la UCI del Hospital de la Vega Baja a consecuencia de un «fallo multiorgánico».

La magistrada entiende que la condenada faltó a la verdad en el juicio en el ejercicio de su derecho de defensa. La enfermera trató de eximirse de responsabilidad. Para ello, alteró las horas de llamada de los familiares que acompañaban a la víctima, según recoge el dictamen judicial.

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