El estrés como accidente laboral II

El estrés como accidente laboral II

El estrés como accidente laboral II

Según diferentes sentencias, el estrés también puede ser considerado accidente laboral. Es conocido este episodio traumático que puede llegar a afectar ya no solo la salud mental, sino también la física de la persona y cuantos le rodean como causa de baja laboral pero ahora también es óbice a indemnizaciones laborales.

Partiendo del art. 115-2-e, LGSS, se considera accidente laboral a “las enfermedades que no teniendo la consideración legal de enfermedad profesional, contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo”. El estrés puede ser una de ella, de hecho las bajas por estrés y otras dolencias consideradas mentales son cada vez más recurrentes en el entorno laboral. Pero, ¿de ahí a llegar a indemnizar una empresa a una persona?

En efecto, si en nuestro canal de Facebook os hemos informado ya de alguna sentencia relativa a estas resoluciones, las causas por las cuales estas personas son indemnizadas por la empresa por estrés son varias: la excesiva carga de trabajo a la que tienen que hacer frente, situaciones de estrés provocados por jefes o empleados, asumir tareas impropias de su puesto y quedar desbordado de trabajo… situaciones que hacen cada vez más difícil el traslado al trabajo de estas personas y que acaban situándoles en periodos serios de estrés que pueden llegar a ser traumáticos.

El estrés como accidente laboral y el estrés como indemnización por accidente laboral es una causa cada vez más a la orden del día. Una de las sentencias que sentó precedente en este caso, se remonta a una década más tarde, en 2005, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) confirmaba una sentencia impuesta por el Juzgado de lo Social que condenaba a una empresa a indemnizar con 141.694 euros a uno de sus trabajadores por no adoptar medidas ante el estrés laboral que éste sufría.

Para esta sentencia fue crucial el diagnóstico médico del paciente, “personalidad obsesiva y síndrome ansioso depresivo como consecuencia de una situación estresante en el mundo laboral, descartándose otros acontecimientos socio-familiares”. Y condeno a la empresa que, “siendo conocedora del diagnóstico”, no admitió la propuesta del trabajador, quien volvió a reincorporarse, de reducir “de inmediato” la jornada laboral ni “le incrementó el salario” que había prometido a todos sus trabajadores.

Más tarde, el trabajador envió un correo electrónico a sus jefes en el que les explicaba que debido al gran volumen de trabajo que tenía y pese al tratamiento que recibía, no podía hacer “nada de trabajo operativo” y necesitaba a alguien que le ayudara. Sin embargo, la empresa hizo caso omiso y el trabajador causó baja por “un trastorno adaptativo ansioso depresivo desencadenado por problemática laboral que ha evolucionado por su duración e intensidad a un trastorno depresivo moderado con síntomas de ansiedad añadidos”. Finalmente el TSJM condenó a la empresa, citando el Acuerdo Marco Europeo, a indemnizarle.

Y es que, según la ley, “todos los empleadores tienen la obligación legal de proteger la salud y la seguridad de los trabajadores y que la misma se aplica igualmente a los problemas de estrés ligado al trabajo”.

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