El lucro cesante

El lucro cesante

El lucro cesante

El lucro cesante es, según el artículo 1106 del Código Civil, todos los ingresos que se hayan dejado de percibir como consecuencia de un accidente. El lucro cesante es la lesión de cualquier ingreso o interés patrimonial que se ocasione como consecuencia de lesiones en un accidente.

En resumen, el lucro cesante serán todos los ingresos que, debido a una baja por accidente, se dejen de percibir o que se pierdan por el accidente. No es necesario que la ganancia que se frustre se fundamente mediante un título en el momento del daño. Esto significa que la pérdida no tiene que ser concretada en ese momento, bastará con que se pudiera haber concretado en un futuro.

Por ejemplo, si en el momento de sufrir el accidente estábamos a punto de obtener un ascenso o un nuevo puesto de trabajo, y debido a las lesiones no podremos ya obtenerlo, será motivo de lucro cesante —siempre que se pueda demostrar—. En nuestra reclamación tendremos razones para reclamar una indemnización por el dinero que ya no percibiremos.

Identificar el lucro cesante

Esto no significa que sea cualquier daño que se ocasione a un posible futuro. Por ejemplo, no podemos reclamar un lucro cesante sin estar seguros de que íbamos a conseguir ese ascenso. El lucro cesante debe ser actual y futuro.

Pongamos como ejemplo un accidente de tráfico con lesiones corporales:

  1. Daño emergente: lesiones, gastos de farmacia y reparación del coche.
  2. Lucro actual: días de baja por las lesiones.
  3. Daño emergente futuro: gastos en rehabilitación (clínicas, prótesis…)
  4. Lucro futuro: cualquier ganancia que se dejará de percibir como consecuencia de una incapacidad permanente.

Cómo probar el lucro cesante

El mayor problema a la hora de poder probarlo está en que, al ser un hecho futuro, todavía no se ha producido y, por tanto, es muy complicado de demostrar. Los jueces, además, exigen que exista un rigor en la demostración, algo que es realmente difícil.

Sin embargo, sí se deriva una consecuencia esencial: el objeto de la prueba nunca podrá ser la propia ganancia de forma directa, si no cualquier hecho indicativo de que esa ganancia se hubiera producido.

El gran problema suele ser demostrar ante el juez esa ganancia perdida. En algunos casos es sencillo, como por ejemplo un taxista que haya sufrido un accidente. En primer lugar podrá reclamar una indemnización por todo el tiempo que el taxi pase en el taller. Si además, el taxista queda imposibilitado para conducir ese taxi en un futuro, podrá reclamar el lucro cesante.

En el caso anterior, el verdadero problema estará en demostrar la cantidad de dinero que el taxista dejará de percibir. Para calcularla se necesitará saber las horas que trabajaba o las posibilidades de ser sustituido.

Siempre recaerá sobre el reclamante la obligación de demostrar el lucro cesante.

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