Inhabilitación por negligencia médica

Inhabilitación por negligencia médica

Inhabilitación por negligencia médica

La paciente entró en el quirófano un jueves para una intervención tildada como «rutinaria». La afectada iba a ser intervenida en una operación de varices, sin embargo, al finalizar el día el cirujano le había seccionado la femoral.

El cirujano que dirigió aquella intervención ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Las Palmas a un año de inhabilitación al considerarlo responsable de una negligencia médica, concretamente por un delito de lesiones imprudentes.

Durante la intervención el cirujano seccionó la arteria femoral de la paciente al identificar erróneamente las estructuras vasculares de la paciente durante las maniobras de ligadura. El cirujano que se percató inmediatamente de su error y del daño que podría haber causado a la paciente procedió a su reparación inmediata y ordenó que fuera trasladada de urgencia ese mismo día al servicio de cirugía vascular.

El cirujano condenado no es especialista en operaciones vasculares, ya que es cirujano general y del aparato digestivo.

La paciente tuvo que ser intervenida en diversas ocasiones y tuvo que pasar 99 días de baja, 10 de esos días en el mismo hospital. Además, a causa de las lesiones de la intervención luce una cicatriz en la ingle y no pudo ser intervenida de nuevo de varices a causa de las heridas sufridas en la intervención anterior.

La condena por negligencia que ha sido ratificada por el Juzgado de lo Penal, implica la inhabilitación del cirujano durante un año y seis meses de prisión, además de indemnizar a la paciente con 11.264 euros, algo que el cirujano considera excesivo, pero que el tribunal cree que es ecuánime.

El cirujano trató de alegar que la operación fue una acción colectiva, porque había otro médico en el quirófano y trató de desmontar sin éxito los testimonios que se presentaron contra su actuación, sobre todo, la del médico forense que atendió a la afectada por la negligencia.

La Audiencia, igual que el Juzgado de Primera Instancia, destacan la imparcialidad, objetividad y profesionalidad de todos los médicos y peritos que intervinieron en las acciones judiciales y subrayaron lo endeble de la defensa y de las pruebas presentadas por esta.

Uno de los médicos forenses destacó que se produjo un error notable y muy grave, que provocó un enorme riesgo para la vida de la paciente, cuya causa fue que el cirujano no era capaz de diferenciar una vena de una arteria, algo que forma parte de la formación básica de cualquier cirujano.

El médico forense señala que, si en algún momento el cirujano tuvo dudas respecto a la intervención, debería haber parado de inmediato la cirugía y consultar con otros compañeros, pero nunca seguir adelante con la intervención provocando lesiones y heridas.

Uno de los especialistas que trató a la paciente, indicó durante el juicio que, incluso un estudiante de primer año, sería capaz de diferenciar una vena varicosa de una arteria. Un error muy complicado no solo por la diferenciación exterior, también por el distinto lugar que ocupan en la anatomía.

Para el Tribunal se trata sin duda de una actitud negligente y descuidada del cirujano, que no calculó la gravedad de los daños, ni el alcance de los riesgos de su error.

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