Muerte por negligencia médica y lucha contra la justicia

Muerte por negligencia médica y lucha contra la justicia

Muerte por negligencia médica y lucha contra la justicia

El caso de un hombre que murió tras sufrir cinco paradas cardio respiratorias y de como su esposa ha tenido que soportar el día a día desde entonces. Después de mucho tiempo, por fin, ha sido indemnizada con 200.000 euros, la esposa que se negó a un acuerdo extrajudicial, asegura que su marido hubiese tenido un 88% de posibilidades de vivir si le hubiesen practicado una sencilla prueba diagnostica, la negligencia de los doctores causó el fallecimiento de su esposo.

Empezó un día con fiebre y cansancio. Se desplazó a urgencias del hospital Sur de Alcorcón, y allí le diagnosticaron una mononucleosis, en ningún momento creyeron que pudiera tener algo grave. Pero lo cierto es que sí tenía algo grave. Sin embargo, fue enviado a casa en diversas ocasiones, mientras él volvía a Urgencias una y otra vez. El paciente y su esposa entendían que no era normal que él, a sus 40 años, agente de policía nacional, atlético, escolta de la Casa Real, sin ningún problema conocido, se encontrara tan cansado.

Pasó un mes y medio yendo y viniendo de urgencias. Un día el internista le hizo unas pruebas, en las que le diagnosticaron, finalmente, una endocarditis, es decir, infección en una de las válvulas del corazón. En ese momento tenían que haberle hecho una eco trasesofágica, con la que se hubiera detectado del todo el problema, pero era viernes por la tarde así que… Lo dejaron para el lunes, recuerda la esposa del fallecido. Esa última prueba, pese a llevar ya un mes y medio sin haber detectado la verdadera dolencia, podría haberle salvado la vida.

La propia juez que ha condenado al hospital por la negligencia a pagar una indemnización de cerca de 200.000 euros certifica sorprendida, en su sentencia, que, incluso en esa situación, si se hubiera actuado a tiempo, Juan habría tenido un 88% de posibilidades de sobrevivir, teniendo en cuenta el porcentaje de éxito de pacientes con la misma patología.

Cadena de errores

No se le hizo la eco, aunque se le ingresó en el hospital tras detectarse la infección. La idea era suministrarle un antibiótico por vena durante 45 días. En principio, con eso se curaría. En ningún momento se informó del peligro, los facultativos y personal del hospital se limitaron a señalar lo molesto de la larga estancia.

La tarde del 24 de mayo de 2013, su esposa fue a visitarlo y le encontró mucho más cansado de lo habitual. Tenía la tensión muy baja, pero le dijeron que era un efecto secundario del antibiótico. Aquella fue la última vez que pudieron hablar el uno con el otro. No había amanecido el 25 de mayo cuando la llamaron de madrugada, y le dijeron. «¿Es usted Raquel López? Venga urgentemente». Aunque no paraba de preguntar por qué, sólo le respondían que corriera, que no perdiera el tiempo, que ya le dirían en el hospital.

Al llegar al hospital le comunicaron que lo iban a trasladar, que allí no podían hacer nada por él. Se dispuso el traslado sin pedir autorización a la esposa, durante el trayecto sufrió un infarto. El cardiólogo que lo atendió en el nuevo centro médico se sorprendió: “No deberían haberlo trasladado, podría haber muerto por el camino”. El cardiólogo comunicó a la esposa que no se podía operar ya que sería “más una autopsia que una operación”. Tras otras dos paradas más, el paciente falleció.

La esposa del fallecido lleva dos años luchando con la justicia, según su testimonio, cuando su hijo llora llama a su papá porque sabe que le falta algo, eso fue lo que le ha dado fuerzas durante todo este tiempo luchando por conseguir una indemnización adecuada.

 

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