Por qué el dolor cervical después del accidente

Por qué el dolor cervical después del accidente

Por qué el dolor cervical después del accidente

El dolor cervical o cervicalgia

El dolor cervical o cervicalgia es la principal secuela después de un accidente de tráfico menor. La lesión viene normalmente como consecuencia de un alcance trasero por parte de otro vehículo lo que provoca el llamado “latigazo cervical” que consiste en un movimiento de antepulsión de cuello seguido rápidamente por otro de retropulsión inmediato tipo látigo, de ahí su nombre. Este movimiento comporta una contracción brusca de la musculatura anterior y posterior del cuello con el objetivo de estabilizarlo lo que provocará un aumento de tono de toda la musculatura, principal culpable de los síntomas posteriores.

Este latigazo también puede ser producido por un choque lateral aunque en este caso el movimiento del cuello implicará la musculatura lateral.

Un aspecto importante que pronosticará la gravedad de los síntomas será si se el sujeto que va a recibir el choque, ve o no venir el otro automóvil, es decir, si se lo espera. En caso de que el individuo o individuos vean venir el automóvil los síntomas serán menores puesto que la musculatura estará preparada para frenar el movimiento del cuello  y el recorrido articular cervical no será tan brusco.

Además de todo esto, se debe valorar que no haya ninguna lesión estructural, es decir debemos hacer un diagnóstico diferencial para descartar cualquier fractura vertebral o alguna rotura ligamentosa entre vértebras, lo que aumentaría la gravedad de la lesión y por su puesto el tiempo de recuperación.

La sintomatología típica del latigazo cervical es la rigidez inmediata del cuello debido al aumento del tono muscular, mareos y vómitos debidos a la compresión vascular por parte de la musculatura, sensación de entumecimiento y/o adormecimiento en brazos y manos debido alguna compresión neural bien por parte de la musculatura o por parte de las articulaciones intervertebrales, dolor en la zona dorsal y lumbar como compensación del movimiento brusco cervical…. Otra sintomatología a tener en cuenta y secundaria a lo que hemos escrito podrían ser acufenos, zumbidos, sordera, pérdida de visión o visión borrosa, problemas de concentración, ansiedad, insomnio, cansancio, irritabilidad….

Es importante resaltar que estos síntomas suelen desaparecer en pocas semanas siempre y cuando se tomen las medidas médicas y fisioterápicas adecuadas. De lo contrario se pueden prolongar incluso durante años o arrastrarlas de por vida.

Como tratamiento, después de tener un correcto diagnóstico y además de las medidas analgésicas y/o inmovilizadoras, se debe contar con un tratamiento fisioterapéutico que consistirá en diferentes fases

Fase I: Disminución del dolor y el tono muscular de toda la musculatura del cuello con el objetivo de disminuir la sintomatología. Para ello contamos con medidas como el calor, la electroterapia, técnicas de terapia manual, movilizaciones articulares y neurales… Al principio de esta fase puede estar indicado un collarín principalmente para ir a la calle o realizar actividades pero debemos ir apartándolo a medida que mejora la sintomatología. De lo contrario la musculatura descansa demasiado y no la tendremos preparada para empezar la segunda fase.

Fase II: Potenciación y control de la musculatura del cuello. De esta manera damos estabilidad a la columna cervical de manera que la musculatura no está continuamente en tensión y nos provoque los síntomas que teníamos.

Medidas de prevención: La primera y principal es tener abrochados todos los mecanismos de sujeción del coche de manera adecuada tanto para adultos como para niños. Además, debemos tener el reposacabezas del asiento a la altura de la cabeza (altura entre las orejas y la coronilla), y de modo que tenga como máximo una distancia horizontal de unos 8 cm con el cráneo al conducir.

Alfonso Calvo Gonell

Fisioterapeuta

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