Problemas con seguros «low cost»

Problemas con seguros «low cost»

Problemas con seguros «low cost»

Con la llegada de la crisis económica las aseguradoras entraron en una guerra comercial por la puesta en el mercado de seguros «low cost», productos con menos coberturas, pero con unos precios muy competitivos que produjeron una batalla campal entre las aseguradoras.

Con la crisis las compañías de seguros vieron como su mejor mercado, los seguros de coche, caía en picado, llegando a perder hasta una quinta parte de los ingresos durante los años más fuertes.

Para intentar abrirse paso en ese mercado deprimido y captar nuevos clientes, además de arañar algunos a la competencia, las compañías de seguros empezaron a ofertar seguros muy económicos pero con muchas menos coberturas. De esta forma se ponían en el mercado unos productos muy competitivos pero que resultaban ser un riego para los contratantes.

En primer lugar, las compañías de seguros tuvieron que hacer frente al brusco descenso de los seguros a todo riesgo en favor de las coberturas más simples, a terceros. Por otra parte, y como parte de esa estrategia agresiva, las aseguradoras comenzaron a ofertas pólizas básicas, en las que ofrecían las coberturas más simples a terceros, dejando sin cobertura al conductor mismo.

Este tipo de pólizas de seguros sin cobertura para el conductor suponen, en España, dos millones de vehículos en circulación, con coberturas mínimas. En caso de accidente, el propio conductor debería hacerse cargo del pago de las facturas del hospital. En caso de que estos conductores fallecieran sus familias no recibirían ningún tipo de indemnización.

En casos normales las indemnizaciones por fallecimiento rondan los 30.000 euros, aunque, por vía judicial estas cifras siempre suelen aumentar. La misma cifra se usa para invalidez y grandes lesiones. Siempre, claro, que la póliza cubra al conductor.

Estas pólizas con cobertura al conductor suelen tener coberturas específicas para los gastos médicos que irán desde un mínimo de 9.360 euros, hasta un máximo de un año de gastos médicos ilimitados. Los gastos de rehabilitación se suelen quedar fuera de este tipo de pólizas.

Los hospitales, por lo general, suelen hacerse cargo de los gastos, aunque en los últimos se están enviando las facturas a los pacientes.

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